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Polonia: Estación final Woodstock

Por Mariano García
mariano@octubre.org.ar

Kostrzyn Woodstock

El tren, de oxidada herencia socialista, viene atravesando los voivodatos silesianos a velocidad burocrática desde hace casi cinco horas. Y no es ni siquiera la mitad del camino que une Cracovia con Kostrzyn, la remota ciudad polaca que todos los veranos recibe al festival Przystanek Woodstock.

En épocas en que los festivales de rock se convirtieron en máquinas de promoción para grandes corporaciones o gobiernos, el espíritu libre y hippie del Woodstock original sigue vivo en Europa del Este con un festival gratuito que convoca a unas 400.000 personas desde 1995. La organización corre por cuenta de la Wielka Orkiestra Świątecznej Pomocy (Gran Orquesta Caritativa de Navidad), una organización de bien público que recauda fondos con fines solidarios, y lo celebra en cada inicio de agosto con esta fiesta de escala continental.

Muy cerca de la frontera con Alemania, todos los veranos los jóvenes polacos (junto a muchos vecinos teutones) se reúnen para acampar durante tres días y dar vida al encuentro cuyo nombre oficial se traduce como “Estación Woodstock”. Inmersos en un correcto caos, aprovechan el corto período estival para romper con la hibernación obligada y la reclusión a la que se ven sometidos durante los gélidos meses invernales, para demostrarle al mundo que en Polonia también hay lugar para la diversión.

Para la medianoche, cientos de mochileros que cargan más cervezas que ropa esperan ansiosos en la estación de Wroclaw la llegada de la caravana ferroviaria. Si ya es costumbre en Polonia que en los trenes de larga distancia se sobrevendan boletos y los resignados pasajeros viajen parados en los pasillos o sentados en el suelo, animarse a llegar a Kostrzyn durante el primer fin de semana de agosto es una misión reservada para fanáticos y aventureros.

Faltan todavía 8 horas de lento andar por el sur polaco, cuando el tren que llega a Wroclaw (última parada importante en la travesía) es desbordado por educadas hordas rockeras que llenan hasta el último metro cuadrado disponible. Coreando canciones de las bandas que verán en vivo durante los días siguientes, se amontonan hasta no permitir abrir las puertas, e incluso algunos priorizan el espacio a la higiene y optan por viajar dentro del baño. Si bien la aglomeración humana hace imposible la entrada de controles o guardas, todos tienen su pasaje en regla y nadie se atreve a ocupar los asientos vacíos de los vagones de primera clase si no les corresponde.

Kostrzyn Woodstock

Aunque las condiciones en las que se viajan nada tienen que ver con lo que se acostumbra a pensar sobre la eficiencia y puntualidad de los trenes europeos, el clima festivo inunda la caravana. En horas más, horas menos, todos formarán parte de uno de los festivales más grande del mundo, que reúne a bandas internacionales con los más importantes exponentes locales. Este año la cartelera incluyó a potencias extranjeras como los ingleses The Prodigy con su tecno-punk, el hardcore de los neoyorquinos Dog Eat Dog, y el la artillería pesada alemana encabezada por Helloween, H-Blockx y Donots. El aporte teutón fue tan variado como la distancia entre el reggae de Jahcoustix y Gentleman and the Evolution hasta el deathcore Heaven Shall Burn.

Pero es el “rock nacional” polaco el que llena las gargantas y los corazones, y lo que más interés despierta para el espectador foráneo. Si alguien esperaba dormir durante el largo viaje nocturno a Kostrzyn, que se acostumbre a hacerlo arrullado por el incesante estribillo “Dobry Den, Dobry Den / To twoje radyjo / Hello, Hello!”, verdadero grito de batalla de Enej y si pegadizo “Radio Hello”, casi convertido en la nave insignia del festival y auténtico himno para el público viajero.

Con su combinación de ska-rock con folk centroeuropeo, Enej es una de las bandas más recomendables para quienes quieran aprovechar el megaevento para abrirse a nuevas propuestas rockeras en el Este eslavo. Fundada en Polonia por los hermanos Piotr y Paweł Sołoduchów, llevaron la música popular de Ucrania (de donde son originarios) a mezclarse con la escena del rock alternativo, y entre acordeones, vientos, guitarras y batería dieron con una de las combinaciones favoritas del Festival.

Pero no son sólo ellos los que mantienen el sonido folk latiendo en el aire. De hecho, el escenario menor está dedicado exclusivamente a las fusiones de folklore europeo, donde conviven los géneros tradicionales polacos con música balcánica, celta o etno jazz, por solo nombrar a las principales corrientes.

Última parada del viaje. Hace rato que amaneció, y la temperatura con mucho esfuerzo supera los 10 grados. Duelen los huesos no sólo por la lenta y pesada travesía ferroviaria, sino también por imaginar lo que debe ser el invierno en estos rincones de Europa. Pero a principios de agosto a nadie parece importarle, y hacen bien. Durante este fin de semana, todos los caminos musicales de Polonia convergen en Kostrzyn.

29/8/2011

Fotos: http://www.wosp.org.pl/

Más info en: http://www.en.wosp.org.pl/woodstock_festival

Atajos:

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OFF Festival Katowice: La vanguardia alternativa de Polonia

Enej: ¡Polca para todos!

www.fronteramusical.com.ar

 

 

 

 

Hoja de ruta

País: Polonia • Géneros: Rock, Folk

Regiones: Europa, Europa del Este