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Ska Cubano
Jamaica y Cuba,
sonando como nunca
Por Mariano
García
mariano@octubre.org.ar

penas
145 kilómetros separan a Cuba de Jamaica. Ambas son usinas inagotables
de ritmos afrocaribeños, escenarios de mestizajes múltiples
y motores de innovaciones musicales de todo tipo. Sin embargo, los ritmos
tradicionales de ambas islas se han mantenido considerablemente separados
durante décadas. Si bien ha habido instrumentistas cubanos en agrupaciones
de ska, el cruce quedó solo en las nacionalidades, y no tanto en los
ritmos.
Para llenar este vació
en las aguas del mar caribe, nos llega la noticia de un proyecto conocido
sencillamente como Ska Cubano, que ha reunido a un selecto
grupo de artistas de la cuna del son para versionar los ritmos cubanos en
clave de ska y reggae. Este fenómeno surgió hace apenas un par
de años en Europa (con notable éxito en ciudades de Inglaterra,
España, Francia e incluso Japón), pero ha pasado casi inadvertido
en la isla socialista de los hermanos Castro.
El ideólogo del
proyecto es el empresario y productor Peter A. Scott, que se unió al
cantante e historiador de la música ska Natty Bo, para recuperar las
raíces del ska jamaiquino de los ’60, y cruzarlo con ritmos como
el son, la rumba, el mambo y el cha-cha-cha. Es decir, volver al ska original
de Jamaica, previo a la explosión del ska-punk británico de
los ’80, y del ska-pop norteamericano de los ’90.
Teniendo ya la producción
comercial y la teoría como sostén, ambos productores viajaron
a Santiago de Cuba en 2002, para incorporar a la voz líder del emprendimiento:
Benny Billy (discípulo confeso del gran Benny Moré). Con voces
adicionales del propio Natty Bo, se sumaron como banda Megumi Mesaka (saxos),
Rey Crespo (bajo), Jesús Cutido (tres), Eddie Thornton (trompetista
jamaiquino) y Dr. Sleepy (batería).
En 2004 salió a
la luz el primer trabajo discográfico, que a falta de un nombre más
original, se llamó simplemente “Ska Cubano” (Casino
Sounds). Trabajaron principalmente sobre temas conocidos para la cultura popular
cubana, recuperando los ritmos y cantos afrocubanos en perlas como “Babalú”,
“Changó” y “Yiry Yiri Bon”, tres de los principales
temas del disco, donde se aprecia la inmensa capacidad interpretativa de Benny
Billy (cuyo verdadero nombre es Juan Manuel Villa Carbonell).
Natty Bo hace su aporte
cantando en inglés en el calipseado “Malanga Ska” y en
“Revolutionay Ska”. En otros casos, se trabaja sobre la base instrumental
del ska, tal el caso de “Ciudad Dormida” y “Relax and Mambo”.
Pero no solo de ska se alimenta este conjunto; la cadencia caribeña
se hace presente en “Con el Chan Chan”, y la cumbia colombiana
en “Coqueteando”.
Con remixes y reversiones,
se completa una lista de 16 tracks que merecen ser escuchados una y mil veces,
para adentrarse en una propuesta de fusión arriesgada y fructífera.
El trabajo duro de extraer
de las profundidades de las tierras caribeñas este diamante en bruto
denominado Ska Cubano, tuvo una segunda etapa de pulido y refinamiento con
el segundo álbum del grupo, “Ay Caramba!” (sello
Cumbancha, 2006). Para este nuevo trabajo, se grabó en un estudio análogo
en Cuba y se amplió la formación a 12 músicos participantes
(esta vez, todos locales), lo que permitió una apertura estética
aún mayor.
Con un delicioso gustito
retro, muchos clásicos y composiciones propias como gran novedad, superan
con creces la difícil misión de mejorar lo hecho en el debut.
Desde el potente y entramado arranque de “Istanbul (Not Constantinople)”,
la cumbia, el reggae y el son van de la mano con una naturalidad asombrosa.
Lo mismo sucede en “Oye Compay Juan”, otro de los temas originales
del álbum, que nos deja en claro que aquí hay un nuevo estilo
que da para explorar largamente.
Para reversionar clásicos
en esta modalidad ska, aparece nuevamente todo el oficio y calle de Benny
Billy para regalarnos lo mejor de sus raíces africanas en “Tabú”,
“Marianao” y la exquisita “Cachita”. Con mayor presencia
aún, la cumbia colombiana aporta su festiva alegría con “No
me Desesperes” y “Cumbia en Do Menor”. No faltan los consabidos
instrumentales y un par de piezas cantadas en inglés para no desatender
al público británico.
Con apenas dos discos,
y en poco tiempo, Ska Cubano ha logrado lo que cada vez parece más
difícil: combinar lo viejo con lo contemporáneo para lograr
un sonido nuevo. Una fusión inesperada, canciones que sorprenden, dos
puntas que han estado presentes en la música durante décadas,
pero distantes. Jamaica y Cuba, sonando como nunca antes lo habían
hecho.
25/10/2007
www.fronteramusical.com.ar
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