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Shantel patea el tablero
de la música balcánica

Por Mariano García
mariano@octubre.org.ar

Shantel

Cuando el interés por las expresiones más de exportación de la música balcánica parecía diluirse entre las estériles polémicas de copyright entre Goran Bregovic y Emir Kusturica, un alemán de origen rumano sacude la escena con una renovada propuesta que revolucionó las pistas de baile desde Frankfurt hasta Estambul.

A diferencia de muchos músicos que luego del éxito como intérpretes se dedican a la producción, Stefan Hantel (tal su nombre de nacimiento) recorrió el camino inverso. Nacido en Frankfurt en 1968, durante los noventa pasó un tiempo en París y Berlín, donde fue tomándole el pulso a las discos europeas. Con el tempo del pop y la electrónica de las principales capitales del viejo mundo latiéndole en el cerebro, retomó sus raíces balcánicas para lo que fueron sus primeros dos éxitos como productor.

Los compilados Bucovina Club Vol. 1 (2002) y Vol. 2 (2005) pusieron en el mapa a numerosas bandas de los Balcanes, y sus éxitos remixados por el por entonces DJ Shantel. Hoy en día, ambos volúmenes son obligatorios en cualquier discoteca que quiera incursionar en el ABC de la música de aquella región. El gran mérito de Shantel fue darle un pulso bailable (hasta amigable para estaciones de radio), a grupos y composiciones tradicionales de gran calidad, pero a veces demasiado folklóricas para el oído occidental no entrenado.

En su tarea como productor, Shantel comprendió el potencial que tenía la música gitana del este europeo para el público global. Nutriéndose de clásicos rumanos como Taraf de Haidouks y Fanfare Ciocarlia, la Kocani Orkestar, pero también Goran Bregovic, la No Smoking Orchestra e incluso el gypsi-punk de Gogol Bordello; fue armando el rompecabezas que sustentaría su aventura solista.

Shantel - Disko PartizaniCon esa primera y positiva prueba experimental (y la comodidad que da experimentar primero con material ajeno), se lanzó a lo fue la verdadera revolución partizana de la cultura popular europea del siglo XXI. Con su aclamado álbum debut Disko Partizani! (2007), pateó el tablero de la música balcánica y le dio su particular toque cosmopolita y bailable.

Es imposible no sentirse hipnotizado por el ritmo del tema que da nombre al disco, un viaje en alfombra mágica desde la Bucovina de sus abuelos maternos hasta Turquía, con fanfarrias, acordeones y el grito de guerra “¡party, party, partizani!”. Dispuesto a unir fronteras más que derribarlas, Shantel canta en inglés, mientras deja a sus invitados y coristas el mosaico de lenguas centroeuropeas (serbio, rumano, griego) que dan color a sus temas.

El segundo impacto, que hace del álbum una bomba musical, llega con su hit “Disko Boy”, que lo lleva a protagonizar cualquier pista de baile donde se lo pase. De nuevos los infecciosos vientos de fanfarrias llevan la delantera, los acordeones sostienen el beat y es imposible quedarse quieto ante su contagioso ritmo.

Shantel también saca al turbo folk de su reclusión serbia; y le da un toque extra de calidad en “Susuleker” y “Šota”; gracias a la exquisita compañía de Vesna Petković.

Las influencias griegas se aprecian en “Manolis” e “Inmigrant Child”; y con “Andante Levante” se pone en movimiento una arrolladora marcha turca. El folk centroeuropeo pisa fuerte con en la instrumental “The Veil”; y adquiere de nuevo aires pop en “Dubstar Bugarski”.

El disco fue aclamado desde su Alemania natal hasta Turquía, pasando por Austria, Polonia, y de a poco se está convirtiendo en un fenómeno mundial (curiosamente, todavía no muy difundido en las naciones de la ex Yugoslavia).

Shantel - Planet PaprikaEl sucesor, Planet Paprika (2009) generó una gran expectativa. Ya convertido en un personaje reconocido en el submundo de la cultura balcánica en las principales ciudades europeas, Shantel se lanzó a fortalecer su perfil cosmopolita. Y se excedió en el intento.

El inicio con “Good Night Amanes” tiene toda la pompa que merece el álbum, con las fanfarrias serbias dándole el marco digno que merece la ocasión. Luego, el disco abusa de la propuesta pop multicultural, dejando de lado los aspectos más profundos que había aportado Disko Partizani.

El tema “Planet Paprika” plantea la temática que gira alrededor del CD: el cosmopolitismo, la no identidad nacional, la diversión por encima de las divisiones fronterizas. El planeta de la páprika se asemeja a ese no lugar que hace diez años construyó Emir Kusturica, con su sinsentido del unza-unza. Idea que continúa en “Wandering Stars”, y se repite como un deja-vú en “Citizen of Planet Paprika”.

El mejor momento del disco llega con la versión definitiva de una melodía folklórica fetichizada en sus años de remixes, “Bucovina”. También son para rescatar “Usti Usti Baba” y “Eyes of mine”, que retoman el espíritu del 2005. La opción bailable más dura aparece en “Being Authentic”, con excelentes arreglos de vientos; y el pop de raíz turca con “Binznaz in Dub”, que por exceso de Pro Tools no puede superar a la original, del inclasificable Ciguli.

Quedan entonces dos caminos abiertos en el horizonte de este prometedor artista. Una línea dura y experimental, que se trazó con su disco debut; o la variante más liviana y comercial, propia del segundo. Sólo es cuestión de esperar cuál de los dos lo seduce más.

29/11/2009

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Hoja de ruta

Países: Alemania, Rumania

Regiones: Balcanes, Europa • Género: Pop