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Guía básica para no caer en la trampa de Kusturica

Por Mariano García
mariano@octubre.org.ar

Sabíamos que tarde o temprano iba a suceder. En marzo regresará a la Argentina el cineasta Emir Kusturica al frente de la No Smoking Orchestra, para el delirio de los cultores locales del frenesí y las “fiestas balcánicas”, o “fiestas gitanas”.

Es bien sabido que para Kusturica y los suyos Argentina es una plaza especialmente receptiva, al punto de que su disco y DVD en vivo del año 2005 fue grabado en el estadio Luna Park. En esta nueva oportunidad, ofrecerán conciertos en las ciudades Buenos Aires (29 de marzo), Neuquén (7 de abril), Mendoza (9 de abril), Córdoba (11 de abril) y Santa Fe (13 de abril), en el marco de la gira “The Gypsies Are Back Tour 2012”, título que de por sí cual hace encender más de una luz de alerta.

¿Todavía funciona la simulación de lo gitano? Ya estamos un poco más viejos y menos crédulos que a fines de los ‘90, y el mundo es cada vez más chico como para creer en las estrategias de marketing de las discográficas.

Leyendo las gacetilla y los cables de noticias que comienzan a circular por la prensa local, optamos desde Frontera Musical en aportar esta breve guía para aficionados y periodistas (y sobre todo para periodistas aficionados), que evitará caer en el habitual embrollo de conceptos confusos que genera cada visita de Kusturica.

• Emir Kusturica no es gitano, ni serbio. Nació en Sarajevo (Bosnia), y como su nombre lo indica, su ascendencia es mitad musulmana y mitad serbia. Luego adoptó a Serbia como patria adoptiva, a la religión ortodoxa como fe,  e innecesariamente a un nacionalismo proto chetknik como ideología (cada vez que intenta defender su apoyo al genocida Slobodan Milosevic, la empeora aún más).

• Los músicos de la No Smoking Orchestra tampoco son gitanos. Aunque se defienden bastante haciendo versiones de música gitana, su pertenencia a la etnia romaní es tan cierta como Raly Barrionuevo es aborígen.

• La música de las películas de Kusturica, no es de Kusturica. Goran Bregovic las reclama enteramente como propias, Kusturica reclama la paternidad de gran parte, pero la discusión poco importa ya que ambos plagiaron y publicaron como propias canciones de la tradición gitana serbia. Algunas anónimas, otras de autoría de leyendas casi desconocidas por Occidente, como Saban Bajramovic.

• La música balcánica no se llama “Unza Unza”. Utilizar ambos términos como sinónimo, es una burrada equivalente a decir que la música argentina –un tango, una chacarera o un chamamé– es la música “ñamfifruli, falifruli ñamfrifrú”.

• La música balcánica es algo más que la música de los gitanos de Serbia. Aunque su aporte es generoso y fundamental, no son los únicos. Y el que quiera escuchar música hecha por verdaderos gitanos serbios, que busque a Saban Bajramovic o la Boban Markovic Orkestar (como para arrancar).

• La música balcánica definitivamente no es “la música de Kusturica”

• Kusturica es un director de cine, no un compositor. Si bien le pone la chapa de su ilustre apellido filmográfico para recorrer el mundo con su banda de rock, el verdadero cerebro musical del grupo es el violinista Dejan Sparavalo.

• Kusturica es tan de izquierda y latinoamericanista como músico gitano. A pesa de su afición a rodearse con Maradona, Manu Chao o Hugo Chávez, y tocar con remeras del Che Guevara, ha sabido calificar a los países de la región como “repúblicas bananeras” (claro, lo hizo entre los suyos, en ese idioma que acá nadie entiende y pensó que no nos íbamos a dar cuenta).

14/2/2012

Atajos:

Más sobre Emir Kusturica

www.fronteramusical.com.ar

 

 

 

 

Hoja de ruta

Países: Bosnia, Serbia • Género: Rock

Regiones: Balcanes, Europa